Esta alegría duró poco ya que terminando el primer capítulo, tras una buena jugada, los efecianos logran el empate con un cabezazo de pique al suelo haciendo que la caprichosa se escabulle entre los brazos del improvisado golero galeno, Javier, perdón quise decir experimentado golero, de "futsal"por cierto.
El segundo tiempo como era de esperar el DT atizó el fuego y puso toda la carne al asador pero no logró plasmar lo charlado en el entretiempo sobre el verde césped, quizás porque su fibrón quedó sin tinta y últimamente estamos muy acostumbrados a ver la pizarra para entrar con todo. De seguir así creo que tendríamos que traer a Don Ayala que de atizar el fuego y carne al asador sabe un toco más que el profe. Aún así las cosas los primeros minutos marcaron una leve pero práctica superioridad galena con un par de jugadas punzantes del recién ingresado que puso en vilo a la defensa letrada que se turnaban para marcarlo ya que no son de darle respiro, conscientes de su peligrosidad. En una de esas jugadas, tras un desborde, Angel toca de primera sobre el área a Juan, que con un quiebre de cintura dejó sin respuesta al último defensor, pero al quedar de cara al gol y presto a definir recibió una certera patada en el talón que motivó la decisión inquebrantable del hombre de negro de ajusticiar desde los 12 pasos a la tropa efeciana, lástima que Martín corrió tanto el primer tiempo que tanto sudor humedeció su pólvora y el disparo salió casi por la culata y todo siguió igual hasta el final del partido. Donde por momentos manejaron mejor los hilos los adversarios, incluso tuvieron la posibilidad de un penal que si se cobraba nadie de nosotros iba reclamar, pero bue, ésta vez no podemos decir lo que decimos siempre de los black man. Final de jornada y entre bronca y cansancio nos regalamos un momento en el águila charlando de las olimpiadas que están a la vuelta de la esquina y de lo cerca que están los días para el tercer tiempo en la pile de Zapa si consigue cortapasto.
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